Pensaba no escribir hoy, ésto como breve introducción a otra larga entrada.
"De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose."
Ire citando este cuento, mi favorito, que hoy me entró por leer nuevamente.
Ayer vino mi ex ex novio (le pondremos como AJ, lo cual me recuerda una cancion de dover - DJ). Leyó mi blog y dice estar muy preocupado, y no solo eso, leyo mi blog y lo pasó a sus 2 mejores amigos más a la novia de uno de ellos. PORQUÉ? según el, se los mando para ver si realmente debía preocuparse o no por mi. Vino a mi casa a tratar de convencerme, esperaba que le dijera GRACIAS , YA COMERÉ BIEN. Pues, no.
"En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte."
No se si decir todo, me da miedo que lean mi blog, y ahora se vuelvan constantes lectores del mismo.
"Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método."
Si, creo que me he acostumbrado a todo... me había acostumbrado a mi gordura, a mis relaciones, a mis amigos, a mi escuela (prepa) a todo; y ahora que rompo con esa costumbre - a la cual mi entorno ya se había acostumbrado también - les resulta tan difícil verme como alguien diferente o mejor dicho, alguien que trata de ser diferente.
"Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales."

Carta a una señorita en París - Julio Cortázar